La grieta del Metal: O’Connor en Burzaco (05/08/2017)

Si pensamos en un recital de heavy metal, lo primero que se nos viene a la mente es un estadio lleno de personas. Un enorme escenario, luces y efectos especiales, y todo el clima que nos rodea al momento de ver a una banda metalera. En este caso, el escenario, los efectos y el clima que nos rodeaba, no eran así. O’connor, una de las voces más emblemáticas de la escena local, tocaba en El Amparo de Burzaco, un lugar bastante chico respecto a la capacidad (para lo que se está acostumbrado). 2:30 de la madrugada: El lugar ya estaba lleno, repleto de fanáticos del ex cantante de Hermética. Minutos antes de las 3 de la mañana, salió Pablo Naydon (batería) para probar sonido e interactuar un poco con el público. Una vez que estaba todo listo, se retiró y la espera se hizo eterna. Todos los metaleros rugían al grito de “O’connor lo más grande del heavy nacional”. 3:00: Salió, una vez más, Pablo. En esta ocasión lo hizo junto a Fernando Coscenza (guitarra) y Karlos Cuadrado (bajista de Malón), que reemplazó a Hernán García en la banda. Se encendieron las luces y comenzaron los golpes al hi-hat y un machaque de guitarra: la apertura del show llegó con ‘Enrsocando al mundo’. Cuando llegó el momento de la letra y escuchar la voz, apareció la atracción principal: Claudio O’connor. Al culminar este clásico de la banda, Claudio se acercó al borde del escenario diciendo: “La primera vez que estuve detenido fue en la comisaria de acá a 2 cuadras, los quiero Burzaco!”. Todo el público lo aclamó exultante y así el recital siguió, en este caso, presentando las canciones de su nuevo disco. Si bien fue la presentación de “La Grieta”, hubo clásicos de la banda que sonaron durante toda la noche y que la gente pudo disfrutar, tales como “Pagando por tu actitud”, “Hasta ser libre”, “1976”, “Caníbal” y “Río extraño”, entre otros. Pese a la limitada capacidad del bar, el público pudo disfrutar de una noche llena de heavy

Hubo muchas banderas dando vueltas, acompañadas de intensos pogos en determinadas canciones. La cortesía entre los metaleros también se hizo notar: persona que se caía o que tiraban, se la ayudaba para volverse a poner de pie y seguir cantando. Finalmente, para culminar el concierto, sonó “Se Extraña Araña” (cantada por el público casi en su totalidad), como suelen hacer últimamente. Cuando terminó, Claudio se acercó a la orilla del escenario, agradeció y se retiró. La gente pedía que tocaran una más. Así, al cabo de unos minutos, la banda volvió al escenario y respondió a su pedido. Nadie esperaba la sorpresa que iba a cerrar la noche: “Memorias de siglos”. Si, este temazo de Hermetica estaba sonando en El Amparo. Fue el instante en que no hubo ser que no cantara ese emblemático himno del metal nacional. Algunos que estaban en la puerta incluso, ingresaron para disfrutar del cierre de la velada. La banda se despidió entre agradecimientos y sonrisas para la monada del sur. ¿Cómo definiríamos esta actuación? Como una verdadera fiesta de buen heavy metal.

Se pudrió todo en: “Memoria de Siglos”. Estribillo más coreado: “Se extraña araña” Me quedaron debiendo: “Vida perra”.