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Fiesta Rocanrol del País, 'Edición Especialísima' en La Reina: Bersuit Vergarabat y De La G


Los que creen que ir a una fiesta de rock, o ir a un recital, no es ir a bailar, es porque no estuvieron en una fiesta de Rocanrol del País.

La noche comenzó con un clima tranquilo. Alrededor de la 1 de la madrugada ya se podía apreciar que los escalones que dan paso a la "pista" que enfrenta al escenario, estaban colmados por los primeros que llegaron. En su mayoría jóvenes, aunque también se veía gente de todas las edades. Muchas remeras de Bersuit y De La Gran Piñata, pero además de bandas como La Renga, Los Redondos, Los Piojos y alguna que otra internacional: la que más llamó la atención fue una de Judas Priest. Un público variado con una idea en común, pasar una gran noche de rock. De La Gran Piñata había anunciado que a las 2 en punto empezaría su show. De mientras, nos podíamos entretener con la pantalla que ofrecía todo tipo de animaciones, combinado con una gran puesta de luces sobre el escenario.

Así, con el correr de los minutos, el musicalizador fue poniéndole pimienta al asunto: comenzaron a sonar algunas bandas emergentes, para luego pasar a clásicos de todas las épocas, desde Sumo hasta Callejeros pasando por varias bandas más, todas del ámbito local. "Cuando Vendrán" de La Renga, "Kaya" de Sumo, y muchos clásicos que terminaron obligando a cantar y bailar a los presentes. Sonaron Las Pastillas del Abuelo y con "Otra vuelta de tuerca" se armó la fiesta. Con el recinto lleno en un 80% y faltando 5 minutos para las 2 de la madrugada, se cerró el telón y la ansiedad se apropió de los 'piñateros'. Un gran juego de luces acompañó el estribillo "Tengo una banda amiga que me aguanta el corazón" de La Vela Puerca, que hizo explotar a todos. Las miradas se empezaban a centrar en el escenario, que estaba inundado de luces blancas, azules y verdes, con el telón todavía sin abrirse. A las 2 en punto, con la gente todavía ingresando (en gran cantidad) sonó "No me arrepiento" de Jóvenes Pordioseros, una de las más coreadas de la noche. Siguió "Chico común" de la 25 y con un Teatro casi lleno, el baile se apoderó de la pista. Un gran acierto del musicalizador, que supo llevar muy bien cada momento, poniendo los temas justos en los momentos indicados, llevándonos de un género a otro, sin perder la esencia de fiesta y rock and roll.

A las 2:09 se abrió el telón y De La Gran Piñata salió con todo, con un sonido muy potente, que parecía tener algún desnivel en los volúmenes, ya que la guitarra de Lucas Martinez (que llevaba una gran casaca de Foo Fighters), se escuchaba baja. Segundos tuvieron que pasar para que se acomode y así empezaban los dos primeros temas, entre pogos, saltos y abrazos de parte de los fanáticos. Una gran puesta de luces en el escenario y una pantalla que iba cambiando de fondo a medida que sonaba "La historia de la mosca y la araña".

"Buenas noches loco, ¿todo bien? Gracias por estar acá. Vamos a hacer de esta noche una gran noche. Gracias", dijo Darío Giuliano, cantante y guitarrista de la banda. Así dieron paso a la intro de "Canción de Cuna", con la gente prácticamente adueñándose de la letra. Mientras tanto, en el escenario, luces amarillas se movían al ritmo de la batería. "Voy a contarte un cuento igual", coreaba la multitud, con muchos ya subidos en los hombros de algún amigo, para vivir la fiesta más de cerca.

Entre aplausos, Darío deslizó: "Bueno, seguimos che. Disfruten. Disfuten pero cuidense, siempre". Siguió "Postrecito", con decenas de manos agitándose, entre alguna que otra bandera (pudimos apreciar "Del Sur ATR"), dándole más color a la fiesta que era arriba y abajo del escenario. Por un segundo pareció que la guitarra de Lucas estaba un poco baja, pero rápidamente se acomdó el sonido. Mientras tanto, en la puerta, seguía ingresando gente, colmando un Teatro que estaba en pleno éxtasis. Los fanáticos de DLGP tienen su propio show: vemos bailes, risas, abrazos, chicos que cierran los ojos, otros que saltan. Ese sentimiento de amor incondicional parece ser recíproco con los músicos. Con una gran base de batería de Alejandro Zenobi, siguió "De bar en peor", de su disco 'El Equilibrio entre los Opuestos'.

Se nota un gran profesionalismo de parte del staff de la banda, que ante cualquier pequeña dificultad, la soluciona al instante, como cuándo Nicolás Persig, el bajista, se acercó a hacer un comentario a un asistente y acto seguido, la guitarra se empezó a escuchar más nítida. Al término de esta canción, sonó por primera vez, casi de manera unánime, uno de los hits de la noche: "Mauricio Macri la p... que te parió". "Están todos con eso", soltó Darío.

Inmediatamente comenzó "Sonrisa", una de las más cantadas desde todos los sectores, con un sonido muy prolijo, una banda aceitada que como yapa, contaba con una pantalla detrás que acompañaba muy bien lo que estaba sonando. Pasaron "Anguilita" y "Lunar" (con una luna en la pantalla, con ojos que iban moviendo su mirada, boca y nariz, divididas en dos mitades, blanca y negra), que también fueron muy festejadas.

Entre tema y tema siguió sonando el "Mauricio Macri la p... que te parió" y también, hubo momento para pasar chivos de bandas amigas, como una próxima fecha de La Chancha Muda. Algunos se animaron a gritar que tema querían escuchar, y la banda hizo "Tristeza", con un pogo que junto al fuego que se veía en la pantalla, desataba un gran momento de desahogo. "¿Estamos bien? ¿La están pasando bien? Quiero que sepan que atrás de nosotros 4 hay un montón de gente laburando. Un aplauso por favor. Tremenda banda, tremenda familia. Gracias che". Y el publico respondió con una ovación. El final se acercaba con "Los asuntos del miedo", con chicos y chicas sin remera, agitándolas desde los hombros de sus amigos, que culminó con un "soooy piñatero, es un sentimiento, no puedo paraaar". Entre tema y tema, se notaba la ansiedad de Ale, que siempre tira algún golpe en la bata para que el silencio nunca sea absoluto.

A DLGP le gusta jugar con los cambios de ritmo, y así lo hicieron con "Escalofríos" y "Tu can" (que desató uno de los mejores pogos de la noche). Entre los puntos más altos se destacaron "Instropectivo" y "Blanco fácil". Así, entre aplausos y agradecimientos, pasó el show de De La Gran Piñata. Contundente, dejando conforme a todos.

"Mauricio Macri La P... que te parió" seguía sonando. Una constante. La música nunca falta, y por eso inmediatamente comenzaron a sonar canciones de La Vela Puerca, Las Pastillas del Abuelo y "Jijiji" de Los Redondos, a puro saltos y agite, siempre con la complicidad del sonidista. Con la misma alegría, la noche fue sucediendo entre clásicos del rock nacional de todas las épocas.

Hay que hacer un gran paréntesis y tiene que ver con el staff de Rocanrol del País. Es difícil conformar a todos y no siempre, en este tipo de eventos, se cumple con las expectativas. Este no fue el caso. Desde el personal que atiende en la boletería, pasando por los empleados de seguridad, hasta los chicos de las barras dónde se vendían bebidas, todos, sumaron para que la noche sea lo que fue. También hay que destacar a la organización, por la puntualidad y cumplir con absolutamente todo lo que se prometió. Sobre todo, en poder ofrecer un lugar donde los rockeros puedan ir a bailar, divertirse, saltar y cantar sus canciones preferidas, en un marco de paz. El famoso quilombo sin incidentes, ese que tanto nos gusta. Un punto extra le sumó la buena ventilación en todos los sectores, anulando el factor calor, que a veces, dependiendo el lugar, es difícil soportar. Y un comentario aparte merece el musicalizador, que se la pasó jugando con la gente, subiendo y bajando el volúmen en cada estribillo que merecía ser cantado por la multitud, ayudado por las luces, que se prendían y apagaban en los momentos oportunos. A las 4 y dos minutos, Bersuit Vergarabat salió con mucha fuerza, con sus clásicos pijamas, haciendo una aplanadora versión de "Aquí estamos". Y se armó el baile.

Muchos músicos en escena, con dos cantantes, percusión, un tecladista que también toca el acordeón... es imposible aburrise. Desde lo visual y auditivo transmiten una energía difícil de explicar. Con un sonido perfecto, llegó "El baile de la gambeta", con coreografía y bailecito entre Dani Suárez y 'Cóndor' Sbarbati incluido. "Perro amor explota", entre luces blancas y rojas, fue uno de los grandes puntos altos del show. "Oh oh oh oh" coreaba el público, enardecido, con un pogo lleno de alegría.

Se destacaron, entre lo mejorcito, "Yo tomo", "Sr. Cobranza", "La Bolsa", "El viejo de arriba", "Espíritu de esta selva", "Fisurar" y "Qué pasó". Un gran despliegue de sonido y luces, con una banda muy afilada, afinados y sin pifies. Juan Subirá, en los teclados, merece su mención especial. La rompe toda. No hay mucho más que agregar. Todos cumplen su función y por eso Bersuit jamás pasa de moda, siempre te hace bailar, cantar algún estribillo y también, emocionarte.

Al igual que con DLGP, se hizo oír, una vez más, el "Mauricio Macri La p... que te parió". Luego de la contundente actuación de la Bersuit, continuó la fiesta. Al toque empezó a sonar "El Mono Relojero" de Kapanga, dando la pauta de que esto seguía. Y siguió nomás. La gente no se quería ir. La música acompañó hasta a los últimos que se quedaron comentando sobre los shows, comparando bandas, compartiendo anécdotas y sacando conclusiones.

Todo sucedió en un marco de paz, respeto y camaradería, como deberían ser todas las fiestas de rock. Rocanrol del País organizó una fiesta que quedará para el recuerdo, con dos bandas que la rompieron y dejaron felices a todos. Pasó la 'Fiesta Rocanrol del País'. Y no falló. ¡Que sean muchas más!


 
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