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Firewind con Helker y Watchmen: Técnica, fuerza y emoción... noche apasionante en The Roxy (06/03/20

Pese a que Gus G tiene una gran relación con el público argentino, y visitó nuestro país tocando con Ozzy Osbourne, tenía una deuda: venir a tocar con Firewind. Y por eso esta visita del ex guitarrista de Dream Evil (entre otras), fue especial. Desde el minuto 1 se sentía la expectativa del público por ver aquella banda que se formó hace 20 años. Y más expectativa aún, por que el año pasado editó "Immortals", disco conceptual que, como condimento extra, fue el primero con el cantante Henning Basse.

La cita era el 6 de marzo. El lugar: The Roxy, en Palermo. Eso ya nos daba una pauta de lo que ibamos a vivir. Primero que nada, porque Watchmen y Helker, dos grandes exponentes de nuestro rock pesado, iban a ser de la partida. Segundo, porque el Roxy es un lugar ideal para escuchar este tipo de música. Desde la decoración en las típicas 'Glamnation' o fiestas rockeras (con imágenes de bandas del palo), hasta la garantía del sonido: cuando uno va al Roxy, sabe que el sonido no será un problema. Como yapa, el espacio donde se dan los shows cuenta con 4 equipos de aire acondicionado. Un punto más a favor: tampoco sería un problema el hecho de que afuera hicieran casi 30 grados.

Se había anunciado que las puertas abrirían a las 19. Cerca de las 20, ya se podía ver a un numeroso grupo de personas tomando algo en el bar, y otros cuantos en el espacio, dónde unos minutos más tarde, comenzarían las actuaciones de las bandas. Mientras tanto, sonaban clásicos de Stone Temple Pilots, L.A. Guns, The Cult y Audioslave, entre otros. A nuestro alrededor pudimos observar una decoración que incluyó pósters gigantes, cuadros, gigantografías y fotos de artistas como Alice Cooper, Slash y Ac/Dc. Además, en las barras había elementos dignos de una fecha metalera.

El público continuaba llegando y cada vez éramos más. Hard-rockeros de todas las edades y con distintas remeras de diferentes grupos continuaban ingresando. Se puede decir que el promedio de edad de la masa que empezaba a acercarse al escenario, rondaba entre los 20 y los 50 años.

WATCHMEN

20:10 en punto, comenzó a sonar un teclado que parecía una invitación para que la gente se acercara. Se abrió el telón y con una gran introducción de batería, Watchmen salió con todo interpretando "Blackout", con un sonido aplanador. Ivan Sencion desplegó su amplio rango vocal: cuándo se iba a los agudos nos hacía acordar a Rob Halford. Y en los graves, a David Coverdale. Una banda que derrocha carisma y por sobre todo, es profesional. Emmanuel Lopez, el violero, se hacía señas constantemente con el sonidista, que se encontraba en el medio de la sala. Continuaron con "Take me higher", dónde Emmanuel se lució en un solo que se llevó muchos aplausos.

Siguió "Hang On", uno de los grandes puntos altos del show, dónde se destacó John Paul, sorprendiendo con un grito que hizo que las miradas se centren en él, luego de que Ivan le acercara el micrófono. En 5 segundos, entre tema y tema, solucionaron un inconveniente con el mic principal, aunque desde abajo no se notó ningún desperfecto.

Aplausos abajo del escenario, agradecimiento arriba. Con "Not Enough" se terminaron de ganar a los que los veían por primera vez, enganchándolo con otro tema de su autoría que hizo sacudir la cabeza de más de uno, hasta de los más chicos.

Hay algunas cuestiones que hacen a Watchmen una banda sólida y muy atractiva: tienen una gran nitidez en su sonido. Se escucha cada nota del teclado, el bajo retumba en el pecho, los golpes de batería son muy precisos, la guitarra tiene un sonido muy propio y la voz de Ivan sencillamente parece estar hecha para esta banda. A su vez, él sabe como llevar los tiempos y jugar con la gente, pidiéndoles, por ejemplo, un "oh oh oh" en los momentos indicados. Saben crear climas y lo saben sostener. Mientras el Roxy se llenaba, Watchmen se despedía. Entre aplausos, mucha atención y respeto, su set fue recibido de muy buena manera.

Clásicos como "Dust & Bones" de Guns N' Roses, o "I Stole Your Love" de Kiss, sonando de fondo, hacían amena la espera para que Helker saliera a las tablas.

HELKER

No pasó demasiado tiempo para que la música se cortara. Y en este instante, comenzó a sonar un potente riff. Segundos después, se abrió el telón, para que apareciera Aaron Briglia en el momento exacto que comenzaba la letra de "Golpe por golpe", con una gran recepción de parte de toda la monada.

"Buenas noches, ¿se escucha bien?" soltó Aaron, mientras en la pantalla, letras amarillas y un fuego intenso acompañaban de fondo.

"Falsos Profetas" fue la siguiente canción. Y el sonido seguía siendo impecable, con un Roxy lleno en un 80%. Uno de los más coreados fue "Por la eternidad", que contó con unas luces que se movían al ritmo de la batería. Más allá de ser una de las bandas con mejor sonido en la actualidad, también resultan muy interesantes desde lo visual. Además, parecen disfrutar de cada nota, haciendo bromas entre ellos, mirándose y agitando sus cabezas. Aaron parecía ser el más inquieto.

Todo un showman. "El 17 de marzo vamos a estar tocando en La Trastienda", anunció. Y ahí comenzó su juego con el público: "¿17 de qué?" - De marzo! "¿De qué?" - De marzo! "¡No los escucho!" - De marzo!!! "Ah, menos mal. Pensé que estaba hablando solo. Vamos a estar presentando Alma de Fuego". Para ese entonces, Helker ya tenía a todos en su bolsillo. El show avanzó con "Viento y Fuego", con su solo con guitarras armonizadas. Sin más preámbulos, siguió "¿Dónde estarás?". Aaron aprovechó para seguir jugando con la monada, haciéndolos intervenir en el estribillo. A esa altura, el 80% de capacidad no era tal. The Roxy estaba repleto. Imposible no mover la cabeza o saltar con "Redención", que ayudó a demostrar que la banda está muy consolidada y tienen aceitados todos los detalles que una banda importante debe tener.

Tras agradecer la excelente recepción de la masa metalera, llegó el final de la mano de "Lágrimas de sangre", que se llevó una de las ovaciones más importantes de la noche.

"Gracias", llegó a decir Aaron. Se cerró el escenario y así, como una patada al pecho, pasó el show de Helker.

FIREWIND

Para ese entonces, ya no cabía un alfiler. Ahora si. La espera había terminado. El recital de Firewind estaba al caer. Pasadas las 10 de la noche, el telón se abrió y las luces empezaron a iluminar el escenario. Cada instrumento estaba en su lugar. Faltaban los músicos.

La intro de "Ode To Leonidas" dio el pie para que Johan Nunez se acomode en la batería, para desatar los aplausos de todo el Roxy. Petros Christo agarró su bajo, mientras levantaba su puño con una sonrisa. En ese entonces aparecieron, uno de cada costado, Bob Katsionis y Gus G, con sus respectivas guitarras. Ahí empezó el increíble ida y vuelta entre Gus y sus fanáticos. Para cuándo ya estaban tocando, Henning Basse copó el centro del escenario. La euforia y la alegría flotaban en el aire. O ardían, mejor dicho. Y más todavía, cuando el ex Ozzy Osbourne tomaba el protagonismo con algún solo o fraseo. La banda griega tiene un sonido muy poderoso, sumado a la técnica y velocidad que implementan todos sus músicos, hace que no se pueda despegar la vista de ninguno de ellos.

Inmediatamente siguió "We Defy", con Katsionis haciéndose cargo de los teclados (con su guitarra colgada en todo momento), tocando al unísono con Gus, en una demostración de destreza y virtuosismo sorprendente. Gus tomó el micrófono y comentó: "Vaya, mírense.. ¿están listos para esto?", y el riff potentísimo de "Head Up High" hizo saltar a la muchachada. Nunez siempre jugaba constantemente con sus baquetas y también, arengaba, haciendo su propio show.

"Vamos Buenos Aires, todos juntos", insistió el ex Nightrage, dando paso a "Few Against Many", dónde se lo vio a Henning haciendo cuernitos y jugando con el público. Realmente, es un show aparte. TIene una gran personalidad, y es lo que una banda de este calibre necesita.

Ni bien terminó la canción, se le cayó la chancha al carismático Nunez. A su vez, un pequeño acople se hizo presente. Fue el único punto negativo de la noche y sinceramente, no importaba. La banda es un relojito. Y las dificultades las pasan como si nada, con seguridad y humor. Se acomodaron rápidamente y volvieron al ruedo con "Between Heaven and Hell", tocada de manera impecable. Por momentos, suenan mejor que en el disco. "Quiero escucharlos", desafió Gus. "Firewind! Firewind! Firewind!", fue la respuesta. "¿Están listos?" Y un rugido de "yeah" se hizo sentir. "¿Están seguros?" "Yeah!", más fuerte aún. "Muy bien...". Así dieron paso a "World On Fire", para continuar la fiesta. "Hagamos un poco de ruido", dijo el ex Mystic Prophecy. Los puños y los cuernos se alzaban mientras el solo daba pie al instrumental "The fire and the fury", uno de los puntos más altos de la noche. Con coreógrafía incluida.

"Hands of Time" y "Wars of Ages" (muy cantado por Nunez y Gus) pasaron, destacándose Henning, que llegó a unos agudos muy interesantes. Gus se tomó un rato para bromear con Katsionis, diciéndole que tenia una 'groupie' en la primera fila; y también, para contarnos sobre "Immortals", el último trabajo de estudio. En ese instante, Katsionis tomó el protagonismo: hizo un gran solo de teclado (¡con una tecla menos!) que culminó con la intro de la balada "Lady of 1000 Sorrows", otro de los puntos altos de la noche. Nunez se paraba en determinados momentos, para mostrarse cantando la letra como un fanático más.

"Es un honor para mi estar acá", expresó Gus. La gente respondió con "Olé olé olé, cada día te quiero más, oh Firewind es un sentimiento, no puedo paraaar". Gus lo empezó a armonizar y todos los músicos improvisaron una base sobre el cántico de los fans. La lista se acercaba al final con "Mercenary Man". Luego, el ex violero de Ozzy sólo pudo deslizar un: "You guys are fuckin' crazy. We love you", para interpretar "Tyranny".

Sobre el cierre, durante "I Am The Anger", un fanático le tiró una remera a Henning, que no tuvo mejor idea que secarse el chivo y volvérsela a lanzar. Fue un ida y vuelta que se volvió a repetir en los bises, específicamente con ese chico. Entre agradecimientos, Firewind se retiró del escenario. La pantalla continuaba con el logo de la banda, con el escenario colmado de luces rojas. Abajo, comenzó a sonar el "una más y no jodemos más".

A los pocos minutos, una guitarra sampleada comenzó a sonar. Y, como al principio, los miembros de Firewind fueron entrando uno a uno, tomando su posición. Henning y Christo (que se la pasó sonriendo), tomando, cada uno, un porrón de cerveza argentina. "¿Aún están con nosotros? ¿Los puedo escuchar?". La respuesta fue una enardecida ovación. Queríamos una más. Y por eso nos dieron "Live and Die by the Sword", con un principio dulce y calmo, que asciende (en intensidad), a un grito de guerra, prácticamente. Con los puños en alto y la banda, al igual que su público, saltando. "Gracias por todo. ¿Están cansados? Una canción más" dijo Gus. El clásico "Falling to Pieces" hizo poguear y saltar a la multitud. Allí fue cuando el emblemático Gus G se bajó del escenario para tocar entre su gente. Un momento épico. Además, pudimos ver postales únicas, como niños 'a caballito' de sus padres mirando maravillados lo que estaba ocurriendo.

El líder de la banda terminó el tema en el escenario, para despedirse, sin antes, anunciar que volverían, firmarle la guitarra a un fanático, y sacarse la clásica foto con el público detrás de ellos.

Alan, uno de los afortunados que se llevó la lista de Firewind

Fue una noche de metal de alto vuelo. Con proyectos nacionales de gran nivel, que estuvieron a la altura de las circunstancias. Y con Firewind. Firewind , que saldó su deuda. La deuda de darnos un show que, sin dudas, será inolvidable.

Alan, uno de los afortunados que se llevó la lista de Firewind


 
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