Sons of Apollo sacudió Groove (10/04/2018)
Nos acercamos a Palermo a ver a los hijos de Apolo, el famoso Dream Team formado en 2017. Y si, generaba intriga que podía llegar a pasar con una banda que no cumplió un año, sobre todo teniendo enfrente al público argentino, que a pesar de ser festivo, tiene un espíritu crítico.


Los primeros en salir a tocar fueron los muchachos de Presto Vivace, una de las bandas
más representativa del país, en lo que a metal progresivo de la rama técnica respecta.
El público, que vestía remeras desde bandas como Yes, hasta alguna de Pantera, recibió a los argentinos con los brazos en alto, algunos cantando sus temas y más de uno despegando los pies del suelo.

Al final del show de Presto se prendieron los ventiladores, un poco de aire frío (y alivio) en la previa del gran show. Además, sonaron varios clásicos: algunas canciones de Dio, Zeppelin, entre otras.
Mientras esperábamos que se hagan las nueve de la noche, a las 20:47 pm, casi de sorpresa, se vio en la pantalla la imagen de la banda, seguido del sonido de los sintetizadores de "God Of The Sun".

Portnoy levantó su mano en la batería, mientras Ron Thal cruzaba el escenario de una punta a la otra con una guitarra de dos cuellos (que llevaba luces que cambiaban de color). Le siguieron Sherinan y Sheehan. Último apareció Jeff Scott Soto, para el break del riff. En ese instante, gritó las dos palabras claves que pusieron loco al público argentino: ¡BUENOS AIRES!
La gente empezó a disfrutar de un sonido demoledor desde el tema uno (algo poco usual).

“Bienvenido Buenos Aires, ¿Todo bien? Somos Sons of Apollo ¿Están listos? Esto es 'Signs of the Times'”, dijo, de manera textual, el carismático cantante. Veíamos a un Bumblefoot con mucha fuerza y movilidad, un Jeff Scott Soto que se movía por todo el escenario (al punto de llegar a Mike Portnoy y darle el micrófono para que hable en el medio de uno de los puentes). Derek Sherinan estaba en su mundo, mientras que el bajista (que la rompe en Mr. Big), más bien, estaban concentrado en la banda y solo movía su cabeza.
Después de un par de temas la banda empezó con "Just Let Me Breathe", un cover de Dream Theater del disco 'Falling Into Infitiny', álbum donde tocaron Derek y Mike juntos. En la pantalla se pudo ver una intervención de la tapa del disco del año '97 con el logo de SOA.

Gente a caballito, remeras girando por el aire... y todos empezamos a comprender que estábamos en una verdadera fiesta.

Pasó "Labyrinth" y llegó el solo de bajo de Sheehan, donde hizo lo que sabe hacer: pegarle fuerte y generar que nos vibre el pecho. No importa cual de los dos mástiles de su bajo use: la velocidad y la fuerza no cambian.

Siguieron pasando los temas, y al finalizar "Lost In Oblivion" (una de las demostraciones más claras del nivel de músicos que había en el escenario, entre tantos solos), llegó la performance vocal de Jeff con "The Prophets Song", de Queen. Después de proclamar sus debidas alabanzas: "Freddie fue una gran influencia en mi vida"
Hasta que interrumpió Ron, el ex Guns N Roses, que empezó a acompañar con su guitarra a la gente que cantaba "Olé olé olé Soto" Lo hizo con un delay de 3 repeticiones, algo como un loop, repitiendo frases en diferentes tonos. Formó armonías y melodías que la gente no se cansó de aplaudir.

Después de eso interpretaron el segundo tema de Queen: "Save me", hasta que lo fusionaron con "Alive", el tercer corte de la banda.
Bumblefoot volvió a hacer "The Pink Panther (La Pantera Rosa)", como lo hacía con los Guns, pegado con la obra "Opus Maximus".

Y cuando creíamos que la demostración de virtuosismo de los gigantes había terminado, el señor de los teclados, el ex Planet X, el mismísimo Sherinan (a quién se lo veía muy oculto en un principio) sacó todas las energías juntas en su solo de teclado. Nos introdujo a su mundo, creando un micro ambiente dentro del show. Dejó el instrumento sonando, se acercó al público para levantar las manos y volver a su teclado, mientras el escenario se cubría de una nube de humo iluminada de rojo.

Volviendo a las épocas del Falling Into Infinity de Dream, los 'Sons' hicieron "Lines in the Sand".
Todos se retiraron unos segundos del escenario, para volver a los pocos segundos (excepto a Jeff Scott Soto, a quien se lo escuchaba por el micrófono). Cuando la gente se dio cuenta, el ex Malmsteen estaba entre el público, a la altura de la barra más cercana al escenario. Allí empezó "And The Cradle We Rock", de Van Halen, con Soto haciendo el recorrido de vuelta al escenario, mientras los fans se le acercaban de manera eufórica, pero siempre con respeto.

Para cerrar. a todo trapo, tocaron "Coming Home". Y fue en ese momento, que entendimos que el virtuosismo y la fiesta pueden ir de la mano, algo que no todas las bandas del rock o metal progresivo consiguen.

Sons of apollo realmente sacudió Groove.