DON’T STOP BELIEVIN’ EN ROCK OF AGES (24/04/2018)
Como un martes cualquiera, las 8 y media de la noche es el horario de reunión en la puerta del Teatro Maipo, ubicado a metros del Obelisco. A pesar de la lluvia, el público comienza a hacer la fila en la calle Esmeralda. Desde madres acompañando hijas adolescentes hasta grupos de amigos, el entusiasmo por entrar se hace notar en la noche lluviosa de Buenos Aires.

20:45 hs se abren las puertas. ¿Sorpresas incluidas? Sí. Nos recibe (desde el primer piso del Maipo) un guitarrista que, simplemente con un amplificador y su guitarra, comienza a reunir tanto a los que están en la barra como a los que están sacándose fotos. Canciones como “Paradise City” o “You Give Love a Bad Name” se cantan fuerte en la previa del musical.
Fila 7 es la indicada en nuestro ingreso a la sala. Un póster de los Sex Pistols a lo lejos. Luces azules en el escenario. En la pantalla, ROCK OF AGES. Mariano Gantarini, Martin Lozano, Jorge Giorno, Urkel y Tomas Horenstein suben al escenario a ultimar detalles. El baterista, al entrar al Drum Shield, acomoda el póster de Pink Floyd que tiene pegado en el frente. Aún falta gente en la sala, pero de los costados del escenario, aparecen Tali Lubi, Mery Armellin, Pedro Ochoa y Sacha Bercovich (o mejor dicho, el Ensamble y Constance) a interactuar con el público. Ya interpretando a sus personajes, nos cuentan los últimos rumores del Bourbon Room y nos recuerdan que no se nos olvide de pasar por el Sunset Strip. Mientras tanto, organizan un desfile con algunos elegidos en la sala y les regalan (sí, como leen) dos cervezas a los ganadores. Los chicos se despiden y la sala se termina de llenar. El show está por comenzar.
21:15 hs aparece en escena Matias Mayer (Lonny) dando comienzo al musical. Durante el primer acto podemos encontrar momentos de comedia y tristeza, pero sobre todo, MUCHA música. Coreografías dirigidas por Mati Napp son claves en momentos como “Wanted Dead or Alive” o “Here I go Again”. Fede Coates (Drew) y Micaela Racana (Sherrie) irradian química tanto para el canto como para el baile, haciendo que te involucres al 100% en su historia de amor. Pero no todo es color de rosas… Hay momentos tensos y decisivos en la obra: Federico Yernazian (quien interpreta al Alcalde), Hernán Kuttel (Hertz) y Lucía Mundstock (Regina) protagonizan decisiones claves que giran en torno al Bourbon Room y la ciudad de Los Ángeles, haciendo que el
espectador sufra con algunas decisiones pero también que sienta que debe levantarse de su asiento y protestar con ellos en las marchas.
Pero las últimas escenas del primer acto se las lleva Mariano Zito (más conocido como Stacee Jaxx en la obra), quien, con un toque de sensualidad y otro poco de perfil de estrella de rock de los 80’, hace que más de una de las chicas presentes suspire por él en momentos como “I Want to Know what Love Is” y “Wanted Dead or Alive”. Luego de un intervalo de 10 minutos, el segundo acto se desarrolla muy rápido, repleto de clásicos como “Every Rose Has It’s Thorn” y “We Built this City”. La obra va llegando a su fin, pero es imprescindible decir que la actuación de Marcos Rauch (Franz) se lleva el segundo acto debajo del brazo. Le aporta comedia, reflexión y hasta revelación a lo que resta de la obra, haciendo sentir al espectador las ganas de que aparezca más seguido para saber qué pasa con su historia.
El musical termina con un clásico de los 80’, “Don´t Stop Believin’”, que corona la noche de clásicos que vivimos el martes 24 de abril. La coreografía y el final de la historia hacen que el público se levante de sus asientos para aplaudir de pie a los actores y bailar con ellos hasta que se cierre el inmenso telón rojo del Maipo. Agradecemos a BMZ Comunicaciones, quienes nos recibieron con mucha cordialidad y buena onda.
Los martes en el Maipo se vive una fiesta: una fiesta que tiene que estar en el itinerario de todos los amantes del rock n’ roll.
